Los fumadores pasivos.

09.07.2013 12:43

El daño celular y la inflamación de los tejidos producidos por el humo de tabaco en los fumadores pasivos son "inmediatos" y la exposición repetida debilita la capacidad del cuerpo para "sanar el daño", según un estudio publicado por el “Surgeon General” de Estados Unidos y destacado en España por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT)...

"Los productos químicos en el humo del tabaco llegan a los pulmones rápidamente cada vez que se inhalan causando daño inmediato y la inhalación de la más mínima cantidad de humo de tabaco también puede dañar su ADN, que puede conducir al cáncer", indica la investigación titulada “¿Cómo el humo del tabaco causa la enfermedad?”.

El informe también explica por qué no es fácil dejar de fumar. Según las investigaciones realizadas, los cigarrillos en la actualidad liberan nicotina "con mayor rapidez y eficacia que los cigarrillos de hace años", aseguran los autores del estudio a partir de la evidencia científica acumulada en los últimos 25 años en Estados Unidos.

Asimismo, el informe describe cómo el delicado revestimiento de los pulmones se inflama en cuanto se expone a la mezcla de químicos en el humo del cigarrillo y cómo esos mismos químicos dañan rápidamente los vasos sanguíneos y hacen que la sangre sea más propensa a coagularse.

Las mujeres y los niños sufren más del tabaco que los hombres, porque fuman menos. Pero no pueden evitar el humo del tabaco en la casa o la calle. Por eso, sufren más de asma o tienen dificultades respiratorias.

A los ya conocidos riesgos de salud que genera en las personas no fumadoras el “recibir” e inhalar el humo generado por los fumadores en sus cercanías geográficas; ahora se agrega un nuevo peligro: tienen mayor riesgo de sufrir algún tipo de pérdida auditiva.

La investigación que afirma esta situación acaba de ser publicada, en forma online, en la revista especializada Tobacco Control.

El trabajo destaca que, hasta ahora, se sabía que los fumadores; e incluso los ex fumadores, eran más proclives a sufrir pérdidas de sensibilidad en sus sistemas auditivos.

Pero los autores investigaron y recopilaron datos de diversas poblaciones de los Estados Unidos. Trabajaron sobre un grupo poblacional compuesto por un total de 3307 adultos de entre 20 y 69 años que tomaron diversos tests de agudeza sensorial y capacidad auditiva.

Luego fueron clasificados de acuerdo a si eran fumadores activos, pasivos o directamente no fumadores. Y también se les preguntó o sobre sus trabajos y niveles de exposición a contaminación sonora.

Con todos estos datos cruzados el grupo de científicos logró comprobar que tanto los exfumadores como los fumadores “pasivos” tenían una mayor probabilidad de sufrir daños y disminuciones en su audición.

En concreto casi la mitad (alrededor de 46%) tenían una pérdida de sensibilidad mayor a los 25 decibelios.

Además también se comprobó que los ex fumadores que continuaba estando expuestos al humo de otros fumadores, podían seguir teniendo un deterioro en su pérdida de percepción sonora en las frecuencias más altas, proceso que había comenzado cuando ellos eran fumadores activos.